A veces, para encontrarte, solo necesitas volver a lo esencial.
Radix Nativa nace para acompañarte en ese camino: hacia una vida más sencilla, más real y más tuya.

Elige tu carta del día, gratis, y empieza la jornada un poco más cerca de ti.

Vivimos rodeados de prisas, obligaciones, expectativas y cosas que hacemos por los demás. Seguimos, resolvemos, cumplimos… y casi sin darnos cuenta podemos ir alejándonos de nosotros mismos.
Hasta que llega un momento en el que sentimos la necesidad de parar un poco, mirar hacia dentro y recuperar cosas que quizá habíamos ido dejando en segundo plano.
De ahí nace Volver al Origen.
No se trata de regresar al pasado, sino de volver a acercarnos a lo que somos, a lo que nos importa y a lo que nos hace sentir bien con nuestra propia vida.
Y en ese camino, la naturaleza puede ayudarnos mucho.

El Shinrin-yoku, o baño de bosque, parte de una idea muy sencilla: cuando estamos en la naturaleza no siempre hace falta hacer algo.
Podemos caminar despacio, observar, escuchar, respirar y volver a prestar atención a los sentidos.
Es una forma de bajar el ritmo y estar más presentes durante un rato, dejando que el bosque ocupe el espacio que normalmente llenamos con prisas, pensamientos y estímulos.
Y a veces eso ya es suficiente para volver un poco más cerca de nosotros mismos.

término shinrin yoku

A veces parece difícil encontrar tiempo para nosotros. Los días se llenan de trabajo, obligaciones y cosas pendientes, y acabamos dejando para después aquello que necesitamos o simplemente nos hace bien.
Pero quizá no se trate de esperar a que un día aparezca tiempo libre.
Podemos empezar poco a poco a mirar cómo usamos nuestro tiempo: poner algún límite, revisar prioridades, descansar sin sentir que siempre deberíamos estar haciendo algo y reservar espacio para nosotros.
No hace falta cambiar toda nuestra vida.
A veces pequeñas decisiones son suficientes para empezar a vivir de una manera en la que también haya sitio para nosotros.

» Radix Nativa nació después de darnos cuenta de lo fácil que es pasar años ocupándonos de todo y dejar cada vez menos espacio para nosotros mismos.

No queríamos otro método, otra meta ni otra cosa que añadir a la lista de pendientes.

Queríamos crear un lugar más tranquilo. Algo parecido a sentarse un rato bajo un árbol, sin tener que demostrar nada ni llegar a ninguna parte.

Muchas personas pasan años dedicando buena parte de su tiempo, su energía y su atención al trabajo, la familia y las necesidades de los demás.

Y en algún momento puede aparecer una pregunta:

¿Y yo, dónde he quedado en todo esto?

Quizá seguimos siendo los mismos, pero algunas cosas se han ido quedando atrás: gustos que ya casi no recordamos, tiempo para estar solos, curiosidad, creatividad, pequeños planes o simplemente la sensación de hacer algo porque nos apetece.

La vida cambia y nosotros también.

Por eso volver no significa intentar ser quienes éramos hace veinte años.

Significa mirar de nuevo qué nos importa ahora, qué queremos conservar y qué necesitamos recuperar.

Volver a nuestras raíces.
A nuestros gustos.
A nuestros valores.
A escuchar un poco más el cuerpo.
A pasar tiempo en la naturaleza.
A recuperar espacio para aquello que también forma parte de nosotros.

No para regresar al pasado, sino para dejar de aplazar continuamente una parte de nuestra propia vida.


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